El otro día [antes de lo de Xana] os decía que no me quejaba de que Aldabra no me hubiera llevado a Arco da Vella porque tenía que contaros algo, ¿recordáis?
Es un notición, os lo aseguro. Pero antes de contároslo ya voy a haceros un poquito de historia.
Resulta que cuando llegué a esta "mi casa", Aldabra decía que de entrar yo en las habitación "nanay de la china". Y estuve así unos meses. La verdad es que era casi siempre bastante obediente, aunque a veces se me olvidaba y entraba pero ellos no me reñían mucho.
Pero...
hace poco...
me dejaron entrar y...
ahora...
de vez en cuando...
hasta me dejan estar en la cama ¿os lo podéis creer?
Sé que Aldabra piensa [puedo adivinar sus pensamientos] que este hecho no está muy bien pero es que ella es muy blandita y no puede resistirse a mis encantos y a las caritas tiernitas que le pongo.
Así que cuando suena el despertador por las mañanas, voy y le toqueteo en el borde del colchón [porque no llego a la superficie y por tanto no puedo subirme solito] y ella me coge y me deja estar arrebujado cinco minutos.
Que esos cinco minutos me saben a gloria.
¡¡Ay, que feliz soy!!
...ooo000ooo...
La imagen superior es de Chus, del blog "De colores"
y las otras son imágenes del móvil del Aldabra.
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La imagen superior es de Chus, del blog "De colores"
y las otras son imágenes del móvil del Aldabra.













