Tengo tantas cosas que contaros que no sé por dónde empezar. Creo que lo más importante y serio que me ha pasado es que ya me han puesto el chip. Ahora ya soy como un humano más con mi D.N.I. pero en perro. Y también me han solicitado el Pedigreé. Es muy satisfactorio (aunque no indispensable) saber quién es tu madre y tu padre, ¿no os parece?
¿Os conté que en la clínica "Canido Veterinarios" tienen un gato precioso que se llama Marcelo? Pues sí, y el otro día Fran, uno de los veterinarios, nos contó su historia. Marcelo fue arrojado por la ventanilla de un coche y un cliente de la clínica lo recogió malherido y se lo llevó a Fran para que lo curara. Y de momento allí está, buscando un dueño que quiera hacerse cargo de él porque en la clínica les da mucho la lata y no pueden atenderlo como es debido.
Resulta que en este tiempo Congo y Aldabra se fueron de vacaciones a Valencia, a casa de Leonor y a su vuelta me trajeron un regalito. ¡Que contento me puse! Como véis es un perro salchicha rojo precioso y además tiene sonido. ¡No me lo podía creer! Desde que lo tengo no dejo de jugar con él.
También de Valencia me trajeron otra sorpresa. Con ellos se vinieron a casa unos días Leonor y Congo. Sí, como lo estáis leyendo: Otro Congo. Un Cocker negro de ocho años, bonachón y tranquilo. Tengo que confesar que le dí un poco la lata, la verdad. Pero en términos generales nos llevamos muy bien. Me dejaba beber en su bebedero y también comer de su comida, a hurtadillas de Congo y Aldabra, claro, porque las veces que me pillaron in fraganti me regañaron mucho.
Aquí en esta foto vamos en el coche y como podréis ver ya tengo arnés para ir amarradito porque además de que es obligatorio, evitará que me caiga y me haga daño. No me gusta mucho pero es lo que hay. Lo entiendo y lo acepto con más o menos ganas.
Toda la semana estuvimos haciendo excursiones para enseñarles a Leonor y a Congo sitios chulos. Y también comer cosas ricas: pulpo, zamburiñas, calamares... A mí no me dieron la prueba, tuvimos que quedarnos fuera esperando pero olía muy bien. A Congo sí que le dió Leonor un poco de pan.
Entre nosotros, creo que Congo es un perro un poco consentido. Leonor le deja hacer muchas más cosas a Congo de las que me dejan hacer a mí.
Lo que más me gustó fue el recorrido por las Fragas del Eume, de camino al Monasterio de Caaveiro. El río Eume estaba expléndido, os recomiento el paseo. ¿Dije paseo? Son 7,5 kms y los hicimos a pié. Menos mal que la vuelta fue en coche porque yo ya no podía más.
Y para muestra la foto. Aquí estoy totalmente espachurrado sobre las piernas de Aldabra. Más muertito que vivo. Y no penséis que exagero, de verdad. ¡Soy muy pequeño para tanta caminara! Bueno, tengo que decir, a favor de Aldabra que varios tramos me cogió en el colo pero...
¡Ay, que dura es la vida con los humanos!





