Desde la última vez que os escribí el estado de Lola ha empeorado. Estuvo en casa pero hubo que volver a ingresarla. Miguel, el veterinario, pensó que había mejorado un poquito pero, desgraciadamente, no era así.
No evoluciona con los medicamentos y además se niega a comer. Le cocieron arroz con pollo pero ni con esas... Se me parte el corazón.
A día de hoy sigue en la clínica. Aldabra va a verla todos los días un ratito y vuelve a casa con mucha penita.
Ojalá se mejore pronto.
Y éste es Lorenzo. Llegó a la protectora muerto de miedo, sobre todo temblaba con los hombres; no dejaba que ninguno se le acercara. Begoña, una de las mujeres que lleva la protectora, le ofreció a Congo pasearlo, a ver si poco a poco perdía ese miedo y aceptaba el cariño que le daban. Y Congo aceptó encantado el reto. A día de hoy y después de varios días de paseo, Lorenzo ya parece otro. Ya no tiembla cuando se le acercan y se muestra más confiado. Sólo él sabe todo lo que ha pasado, pobre, así que su miedo es comprensible. Pero no hay nada que el cariño no consiga aliviar.
Espero daros buenas noticias de Lola, la próxima vez que os escriba.








